CANCION DE MEDIODIA
Tu risa cimarrona
galopaba en mis costillas
con la falda recojida a medio muslo.
Ven aqui mi caballero, me decias, mi melodiosa
en el sol de mediodia no hay quien calle nuestro amor.
Como un gajo de toronja
colocado entre los labios,
me atraias a tu huerto
con tu voz de fruta y miel.
Retozando en la alameda,
susurrando en los portales,
en la fuente de la plaza
brotaban suspiros felices.
Y un fraile que cruzaba, al oir brincar las aguas,
murmuro que dios te cuide, hijo
escondiendose en su habito,
amortiguando asi su envidia,
con silencio
y verguenza
y pudor.
Yo contento en mi camino,
te segui hasta el sendero
y el rumor de tus piecitos
chapoteaba en el riachuelo.
Zumbido de abejas,
viento de abril,
entre prado, bosque, y montana,
en el pozo retumba tu canto sonoro,
sin dolor
sin reproches
sin llanto.
Encontre desnuda y sola
a mi dulce golondrina,
en la sombra de un almendro junto al rio.
Ahi tocabas la guitarra con tus dedos de gitana
y surgian de mi pecho
los latidos de un tambor.
Atame a este arbol,
me pediste entre sonrisas,
que no sople cualquier brisa,
y desvanezca esta cancion.